
Infraestructuras para reforzar la competitividad del Noroeste
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El tejido empresarial del Noroeste español vuelve a alzar la voz para reclamar una agenda común en materia de infraestructuras, con especial atención a las autopistas de peaje, el desarrollo del Corredor Atlántico y el futuro reparto de los fondos europeos. Así se puso de manifiesto en la reciente reunión celebrada en Santiago de Compostela, impulsada por la Confederación de Empresarios de Galicia, junto a la Federación Asturiana de Empresarios y la Federación Leonesa de Empresarios, que reunió a representantes institucionales y empresariales de Galicia, Asturias y León.
El encuentro dio continuidad a una primera cita celebrada en Asturias y sirvió para constatar una preocupación compartida: las actuales limitaciones en conectividad están condicionando la competitividad empresarial, la cohesión territorial y la capacidad de atracción de inversión del Noroeste. En un contexto marcado por la reindustrialización, la transición energética y la necesidad de cadenas logísticas eficientes, los empresarios reclaman decisiones estructurales y una visión de largo plazo.
Uno de los asuntos que centró el debate fue el impacto de las autopistas de peaje en la actividad económica. Desde la patronal gallega se insistió en que la AP-9, eje vertebrador de Galicia de norte a sur, sigue siendo un factor que penaliza a empresas y ciudadanos. Juan Manuel Vieites subrayó que “varias autopistas de peaje en nuestros respectivos territorios lastran la competitividad empresarial”, defendiendo que la gratuidad o una gestión propia no debe convertirse en una carga futura, sino en una palanca de crecimiento. El argumento es claro: sin alternativas reales, el coste del transporte se traslada directamente a la estructura de costes de pymes y autónomos.
La situación es similar en León y Asturias. En el caso leonés, las autopistas AP-66 y AP-71 continúan siendo un obstáculo para la vertebración económica, mientras que en Asturias el peaje del Huerna fue definido como un “lastre competitivo que funciona, de facto, como un arancel para la industria asturiana”. Estas infraestructuras, clave para la conexión con la Meseta, afectan de forma directa a sectores como la logística, la industria o el transporte profesional, fundamentales para el empleo y la actividad económica regional.
El Corredor Atlántico y los fondos europeos, piezas estratégicas
Más allá de las carreteras, el Corredor Atlántico se consolidó como otra de las grandes prioridades. El empresariado del Noroeste reclama acelerar su ejecución y corregir el desequilibrio histórico frente al eje mediterráneo. La conexión ferroviaria de los puertos, la intermodalidad y la culminación de proyectos pendientes son vistos como elementos esenciales para integrar a Galicia, Asturias y León en los grandes flujos europeos de mercancías. La falta de un plan director claro, con cronograma y recursos definidos, genera incertidumbre y dificulta la planificación empresarial a medio y largo plazo.
A estas demandas se suma la preocupación por el nuevo Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea. Las organizaciones empresariales alertan de los riesgos de una mayor centralización en la gestión de los fondos y defienden el papel de las comunidades autónomas en la política de cohesión. Instrumentos como el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) resultan especialmente relevantes para territorios con una fuerte vinculación al mar y a la economía azul, como Galicia.
Desde la perspectiva de las pymes y los autónomos, el mensaje es inequívoco: sin infraestructuras modernas, fiables y competitivas, el Noroeste seguirá perdiendo oportunidades frente a otros territorios. La cooperación entre Galicia, Asturias y León se presenta como una vía imprescindible para ganar peso político y económico, defender proyectos comunes y garantizar que los recursos europeos se traduzcan en desarrollo real, empleo y mayor resiliencia territorial.







