El corte ferroviario de Rubí tensiona la logística industrial

La interrupción del tráfico ferroviario frenó la actividad en los Puerto de Barcelona y el Puerto de Tarragona, dos nodos esenciales para la exportación
ECONOMÍA & POLÍTICA09/02/2026EditorEditor
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Producción industrial Desde Transportes se ha explicado también que el túnel ha sido escaneado en detalle

La reapertura parcial del túnel ferroviario de Rubí, en Barcelona, ha aliviado solo en parte la presión logística que venían soportando las empresas industriales y portuarias en Cataluña durante las últimas semanas. La infraestructura, gestionada por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), permanecía cerrada tras detectarse grietas en la bóveda, una incidencia que había bloqueado el tráfico internacional de mercancías por uno de los principales corredores ferroviarios del noreste peninsular.

El impacto del cierre ha sido inmediato en sectores clave. La interrupción del tráfico ferroviario frenó la actividad en los Puerto de Barcelona y el Puerto de Tarragona, dos nodos esenciales para la exportación y la importación de materias primas y productos industriales. Como consecuencia directa, cerca de 24.000 toneladas de acero quedaron acumuladas en almacenes de Portbou (Girona), con destino mayoritario a la industria automovilística, un sector especialmente sensible a las disrupciones en la cadena de suministro.

La reapertura parcial del túnel se produjo tras una primera intervención de refuerzo estructural en un tramo de 130 metros, donde se ha actuado para “coser una fisura existente” mediante el anclaje de piezas de acero en la bóveda. Así lo confirmó el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, que detalló que esta actuación forma parte de una fase inicial antes de acometer una intervención más profunda. El ministro Óscar Puente compartió incluso imágenes del primer tren que pudo retomar la marcha tras el levantamiento parcial de las restricciones.

Desde Transportes se ha explicado también que el túnel ha sido escaneado en detalle y que ya se están fabricando a medida las cerchas metálicas que se instalarán en la actuación principal prevista para las próximas semanas. Mientras tanto, se mantiene una auscultación en tiempo real de la infraestructura y se ha reforzado la vigilancia para detectar cualquier anomalía que pueda comprometer la seguridad o la continuidad del tráfico.

Empresas y puertos, en alerta por el suministro

Más allá de la reapertura parcial, la incidencia ha puesto de relieve la vulnerabilidad de la red ferroviaria catalana y su impacto directo sobre la actividad empresarial. El conseller de Economía de la Generalitat, Miquel Sàmper, advirtió en la víspera de que las empresas estaban sufriendo una “afectación importante” por la falta de suministros, tanto por el bloqueo del túnel de Rubí como por las dificultades adicionales registradas en la zona de Gelida, donde se produjo recientemente un accidente ferroviario mortal.

Para evitar la paralización de centros de trabajo, la empresa logística encargada de la mercancía bloqueada junto a la frontera francesa ha optado por desviar parte de los envíos por carretera. Sin embargo, esta solución tiene un alcance limitado. Los camiones de gran tonelaje no pueden sustituir la capacidad de transporte del tren, ni en volumen ni en eficiencia de costes, lo que incrementa la presión sobre las pymes industriales que dependen de un flujo constante de materias primas.

Desde el ámbito empresarial, la preocupación es creciente, aunque por ahora contenida. El presidente del área de Industria de Pimec, Josep Soto, señaló que los cortes no habían generado todavía un “caos” ni habían obligado a tomar medidas drásticas, como paradas de producción. No obstante, advirtió de que “cada día que pasa aumenta el riesgo” de que la situación termine afectando de forma directa a la actividad, especialmente en sectores con márgenes ajustados y alta dependencia logística.

El episodio del túnel de Rubí se enmarca en un contexto más amplio de revisión de la infraestructura ferroviaria en Cataluña, que Adif está llevando a cabo tras varias incidencias recientes, algunas de ellas agravadas por las condiciones meteorológicas. Para las empresas, este escenario refuerza una demanda recurrente: la necesidad de contar con una red ferroviaria fiable, moderna y resiliente, capaz de sostener el tráfico de mercancías sin interrupciones prolongadas.

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