
Servicios no turísticos: nuevo motor exterior
EditorLas exportaciones españolas de servicios no turísticos se han consolidado como uno de los vectores más dinámicos del sector exterior en los últimos años. Según el informe de febrero de 2026 sobre la evolución reciente de estas actividades, en 2024 alcanzaron el 7,5% del PIB, con un crecimiento medio anual del 9,5% tras la pandemia, reforzando la transformación estructural de la economía española .
Este avance no es coyuntural. Entre 1995 y 2019, estas exportaciones crecieron en términos reales a un ritmo medio anual del 5,4%, superando tanto a las exportaciones de bienes (4,9%) como a los servicios turísticos (3,3%). En 2024, el incremento repuntó hasta el 8,1%, consolidando su papel como componente clave del crecimiento económico . Además, su contribución al avance del PIB fue especialmente relevante tras la pandemia, con un aporte superior a 1,5 puntos porcentuales en 2022 y todavía positivo en 2024 (0,6 p.p.) .
Uno de los elementos diferenciales de esta expansión es su composición. El crecimiento ha estado liderado por servicios empresariales y actividades vinculadas a las TIC, intensivas en conocimiento y alto valor añadido. Tal como refleja el análisis sectorial, el crecimiento promedio anual de estas exportaciones se aceleró hasta el 9,5% en el periodo reciente, con una contribución destacada de los servicios empresariales (+5,1 p.p.) y las TIC (+1,7 p.p.) . De hecho, las exportaciones de servicios empresariales prácticamente duplicaron su ritmo de crecimiento medio anual hasta el 13,6%, frente al 7,4% del periodo anterior .
Infraestructura digital y conocimiento, claves del posicionamiento
El liderazgo español en infraestructura digital constituye uno de los pilares de esta evolución. España dispone de una cobertura de fibra óptica del 95%, frente al 69% de la media de la UE, y cuenta con más de 30 cables submarinos que la conectan con América, África y Europa, reforzando su papel como nodo estratégico de intercambio de datos . Esta ventaja permite operar con baja latencia, un factor crítico para la provisión transfronteriza de servicios digitales.
Además, la especialización en sectores como la ciberseguridad y la ingeniería refuerza la competitividad internacional. La ingeniería española, por ejemplo, obtiene cerca del 70% de su facturación en proyectos en el exterior, muy por encima del 20% de media europea, lo que refleja un elevado grado de internacionalización . Esta capacidad ha sido impulsada por la inversión pública, los fondos europeos y la transición energética.
En términos geográficos, la Unión Europea se mantiene como principal destino, explicando más del 60% del crecimiento reciente (2020-2024) . No obstante, fuera del ámbito comunitario destaca el avance de Estados Unidos, que ha ganado 9 puntos porcentuales como mercado de destino entre 2019 y 2024, consolidándose como principal socio extracomunitario .
Pese al dinamismo, persisten retos estructurales. España mantiene una brecha de aproximadamente 6 puntos de PIB respecto a la media de la UE en peso de las exportaciones de servicios no turísticos . Esta diferencia se concentra especialmente en servicios basados en el conocimiento y en la propiedad intelectual, segmentos determinantes para la productividad de las economías avanzadas .
El informe también subraya que la productividad laboral en estos servicios sigue siendo un 20% inferior a la media europea . A ello se suman factores como una inversión en I+D del 1,4% del PIB frente al 2,1% de la UE y una menor presencia de empresas de alto crecimiento o “gacelas” . Estas limitaciones condicionan la capacidad de escalar actividades intensivas en activos intangibles como el software, la propiedad intelectual o el know-how.







