
Renault pone en riesgo nuevos modelos para España
Editor
La negociación del nuevo convenio colectivo de Renault en España ha entrado en una fase de máxima tensión después de que la compañía decidiera paralizar temporalmente la adjudicación de cinco nuevos modelos destinados a las plantas de Valladolid y Palencia. La medida llega tras el rechazo sindical a la última propuesta presentada por la dirección durante la décima reunión mantenida entre ambas partes.
La decisión supone un importante golpe para la industria automovilística española, ya que los proyectos previstos garantizaban carga de trabajo y estabilidad para ambas factorías durante los próximos años. El plan contemplaba la fabricación de vehículos híbridos, eléctricos y modelos de autonomía extendida, segmentos estratégicos dentro de la transformación que vive actualmente el sector de la automoción.
En concreto, Renault había ofrecido asignar a la planta de Palencia dos nuevos modelos multinergía —eléctrico y eléctrico de autonomía extendida— además de un híbrido. Por su parte, la fábrica de Valladolid recibiría otros dos vehículos híbridos. Sin embargo, la falta de acuerdo laboral ha llevado a la compañía a congelar la operación y a estudiar posibles alternativas fuera de España.
La dirección de la multinacional francesa advirtió de que el nuevo escenario abre la puerta a una reducción de producción y a la ausencia de nuevos productos industriales, lo que podría afectar directamente al empleo y a la competitividad de las instalaciones españolas.
Según explicó la empresa, la última oferta incluía mejoras salariales, medidas relacionadas con la estabilidad laboral y nuevos mecanismos de flexibilidad con el objetivo de alcanzar un acuerdo que facilitara la adjudicación de los vehículos. La propuesta contemplaba incrementos salariales vinculados al IPC entre 2026 y 2028, junto con una cláusula de revisión salarial y un pago anual adicional de 400 euros brutos para cada trabajador durante esos años.
Además, Renault proponía reforzar distintos complementos laborales, revisar las primas por resultados, crear una nueva prima de contribución colectiva y elevar un 15 % el precio de las horas extraordinarias. También incluía medidas relacionadas con la jubilación parcial y el compromiso de crear 300 contratos indefinidos durante la vigencia del convenio.
Marruecos y Europa del Este ganan posiciones
Tras el rechazo sindical, la compañía presentó una nueva propuesta con condiciones menos favorables. Entre los cambios introducidos destacan una revisión salarial más ajustada y la eliminación de algunas primas planteadas inicialmente.
La situación ha provocado inquietud tanto en el sector industrial como entre las administraciones locales, debido a la posibilidad de que Renault termine asignando estos proyectos a otras fábricas del grupo fuera de España.
Las plantas con más opciones para absorber la producción se encuentran en Marruecos, Rumanía y Turquía, países donde Renault dispone de centros industriales con menores costes laborales y una creciente capacidad de producción.
La fábrica de Tánger, en Marruecos, se ha convertido en uno de los principales polos industriales del grupo y actualmente produce modelos como el Renault Express o distintos vehículos de la marca Dacia. Por su parte, la planta rumana de Mioveni fabrica algunos de los modelos más competitivos de la compañía, mientras que Bursa, en Turquía, mantiene una importante actividad vinculada al Renault Clio y otros proyectos estratégicos.
La amenaza de deslocalización vuelve así a poner sobre la mesa el debate sobre la competitividad de la industria automovilística española frente a otros mercados emergentes. Aunque España continúa siendo uno de los grandes productores de vehículos de Europa, los fabricantes exigen cada vez más flexibilidad laboral y capacidad de adaptación para mantener futuras inversiones.
La negociación también coincide con un momento especialmente delicado para Renault a nivel internacional. La compañía está desarrollando un plan de reducción de costes y mejora de eficiencia después de registrar importantes pérdidas relacionadas con su participación en Nissan.
Además, el fabricante francés trata de acelerar sus procesos de desarrollo industrial y reducir costes para competir con la creciente presión de los fabricantes chinos, que están ganando cuota de mercado gracias a vehículos más económicos y tiempos de producción más rápidos.







