

El sector de la logística en Cataluña lanza una seria advertencia sobre el deterioro de su rentabilidad y competitividad tras acumular una fuerte escalada de costes operativos durante la última década. Según denuncia Pimec Logística-Clúster Logístic de Catalunya, los gastos vinculados a la actividad logística han aumentado un 37,4% en los últimos diez años, una situación agravada recientemente por la crisis energética internacional y el encarecimiento del petróleo.
La patronal logística alerta de que el incremento del precio del crudo desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán y las tensiones sobre el estrecho de Ormuz están generando una nueva presión sobre el transporte y las cadenas de suministro. El sector teme que la situación pueda derivar en una pérdida adicional de competitividad para miles de empresas, especialmente pequeñas y medianas compañías con menor capacidad financiera para absorber sobrecostes.
El presidente de Pimec Logística-Clúster Logístic de Catalunya, Ignasi Sayol, fue especialmente contundente al describir la situación que atraviesa el sector. Según advirtió, la logística “pierde peso específico en la generación de riqueza real mientras que los gastos externos suben a niveles inasumibles”.
Actualmente, las actividades logísticas generan alrededor de 30.000 millones de euros en Cataluña, lo que representa aproximadamente el 10% del PIB regional. Sin embargo, el sector ha perdido peso relativo en la economía catalana durante la última década, reflejando un crecimiento de costes muy superior al de su capacidad de generación de valor añadido.
El contexto internacional ha agravado todavía más esta situación. La subida del petróleo, la volatilidad de las materias primas y el aumento de los costes energéticos afectan directamente a una actividad altamente dependiente del transporte terrestre y de los combustibles fósiles. Según recuerda el sector, más del 90% de los movimientos internos de mercancías en Cataluña continúan realizándose por carretera, lo que incrementa enormemente la exposición de las empresas a las fluctuaciones del precio del gasóleo.
El transporte por carretera concentra la mayor presión
Uno de los aspectos que más preocupa a las empresas logísticas es la ausencia de alternativas reales al transporte por camión. A pesar de los debates sobre sostenibilidad y descarbonización, el transporte ferroviario de mercancías continúa teniendo una presencia muy limitada dentro del sistema logístico español y catalán.
Ignasi Sayol recordó que existe una relación directa entre el precio del petróleo y el coste del transporte terrestre. Según explicó, “cada incremento del 10% en el precio del petróleo supone un encarecimiento directo de entre el 3% y el 5% en el transporte terrestre”.
Esta situación afecta especialmente a las pymes del transporte, que cuentan con menores márgenes y menos capacidad financiera para absorber aumentos bruscos de costes. El presidente de Pimec, Antoni Cañete, advirtió de que muchas pequeñas empresas se encuentran en una situación de vulnerabilidad creciente ante el nuevo escenario económico y energético.
La presión sobre la logística se produce además en un momento de fuerte incertidumbre internacional. Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio mantienen la volatilidad sobre los mercados energéticos y generan preocupación entre operadores logísticos, compañías de transporte y empresas industriales que dependen del comercio internacional.
El sector considera que el actual modelo logístico necesita inversiones urgentes en infraestructuras, intermodalidad y eficiencia energética para reducir la elevada dependencia de la carretera. También reclama medidas que permitan mejorar la competitividad empresarial y facilitar la adaptación a un entorno de costes estructuralmente más altos.
La situación preocupa especialmente porque la cadena logística resulta clave para el funcionamiento de sectores estratégicos como la industria, el comercio, la distribución alimentaria o el turismo. Cualquier incremento sostenido de los costes logísticos termina trasladándose progresivamente al precio final de bienes y servicios, afectando tanto a empresas como a consumidores.
Las organizaciones empresariales insisten además en que la logística atraviesa un proceso de transformación profunda marcado por la digitalización, la sostenibilidad y la reorganización de las cadenas de suministro internacionales tras la pandemia y las crisis geopolíticas recientes.








