Productividad regional: claves del avance europeo

El 61% de las 224 regiones europeas analizadas cambiaron de decil de productividad en estos 20 años: 70 ascendieron y 67 descendieron 
INTERNACIONAL06/03/2026EditorEditor

La evolución de la productividad regional en Europa durante las dos últimas décadas ofrece lecciones relevantes para responsables públicos y directivos empresariales. El análisis del periodo 2004-2023 pone de manifiesto que el desempeño no ha sido homogéneo y que existen factores estructurales que explican por qué determinadas regiones han logrado avanzar posiciones mientras otras han retrocedido.

De acuerdo con el estudio, el 61% de las 224 regiones europeas analizadas cambiaron de decil de productividad en estos 20 años: 70 ascendieron y 67 descendieron . Es decir, más de la mitad del mapa productivo europeo ha experimentado movimientos significativos en su posicionamiento relativo. Entre los casos más destacados de mejora figuran varias regiones de Alemania —incluidas todas las del Este—, Austria, Polonia y Dinamarca. En el extremo opuesto, Grecia, Italia (especialmente el Mezzogiorno) y Francia concentran un elevado número de descensos .

Este dinamismo confirma que la productividad no es un atributo estático. Las regiones pueden «despegar» o perder competitividad en función de determinadas palancas estructurales.

Geografía, instituciones y capital humano: el núcleo del diferencial

El análisis identifica cuatro grandes bloques de factores que explican el crecimiento diferencial de la productividad de las regiones que han mejorado su posición: condicionantes geográficos, calidad institucional, innovación y capital humano, y estructura productiva .

En conjunto, estas cuatro categorías explican cerca del 85% del crecimiento diferencial de la productividad de las regiones que han avanzado en el ranking europeo. La descomposición muestra un reparto equilibrado, aunque con especial peso de los factores geográficos e institucionales.

Los condicionantes geográficos explican aproximadamente una cuarta parte del diferencial . En concreto, la elevada densidad de población y el crecimiento del porcentaje de habitantes en áreas metropolitanas se asocian de forma significativa con mejores resultados. Esto refuerza la relevancia de las economías de aglomeración: la concentración de talento, empresas y servicios en entornos urbanos dinámicos potencia la innovación, la especialización y el acceso a mercados.

La calidad institucional, medida a través del índice EQI, aporta también en torno a una cuarta parte de la explicación del diferencial . Las regiones con marcos institucionales sólidos —caracterizados por seguridad jurídica, eficiencia administrativa y baja corrupción— muestran mayores probabilidades de mejorar su productividad relativa. Para el entorno empresarial, este resultado subraya la importancia de un playing field estable que incentive la inversión, la innovación y el crecimiento sostenido.

El tercer bloque relevante es el de la innovación y el capital humano, que explica alrededor de una quinta parte del crecimiento diferencial . Dentro de esta categoría, destacan la inversión en I+D y el peso del empleo en sectores de alta tecnología, así como el porcentaje de población con educación secundaria o superior. Las regiones que partían en 2004 con mejores indicadores en estos ámbitos tenían mayores probabilidades de escalar posiciones.

Finalmente, la estructura productiva explica algo menos de una quinta parte del diferencial . En particular, se observa una relación positiva entre la presencia de empresas de mayor tamaño (más de 10 trabajadores) y el crecimiento de la productividad. Las empresas más grandes tienden a exportar más, diversificar mejor sus fuentes de financiación y realizar mayores esfuerzos en innovación, factores todos ellos vinculados al aumento de la productividad.

El análisis también revela matices según el nivel inicial de productividad. En los deciles más bajos, la densidad y el tamaño del área metropolitana son determinantes clave para progresar. En los deciles intermedios —donde se sitúan varias regiones españolas— cobran especial relevancia la educación, la calidad institucional y el peso de la industria . En los deciles más altos, el capital humano y la calidad institucional marcan diferencias sustanciales.

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