

España quiere convertirse en el principal fabricante de automóviles de Europa en los próximos tres años. Ese es el objetivo que comparten administraciones públicas, fabricantes, proveedores y compañías del sector dentro del nuevo plan estratégico para transformar la industria automovilística española y convertirla en uno de los grandes polos europeos del vehículo eléctrico y conectado.
El proyecto quedó escenificado en Barcelona durante la presentación del plan España Auto 2030, impulsado por la patronal Anfac y respaldado por el Gobierno central, la Generalitat de Catalunya y los principales grupos industriales del sector. La iniciativa llega en un momento clave para la automoción europea, marcado por la transición energética, la digitalización y la creciente competencia internacional, especialmente procedente de China.
El presidente de Anfac, Josep Maria Recasens, explicó que el futuro del automóvil en España dependerá de tres factores fundamentales: el fortalecimiento de la cadena de valor, la inversión tecnológica y el impulso industrial. El directivo considera que Europa ya ha dado el paso definitivo hacia la movilidad eléctrica. “En el mundo de la transformación de la movilidad, tomando como nave capitana el vehículo eléctrico, se ha hecho clic en la mayor parte de países de Europa”, afirmó durante el acto.
La estrategia busca situar a España como referencia continental en la producción de vehículos eléctricos asequibles y conectados. Para ello, el plan pretende integrar a fabricantes, empresas tecnológicas, proveedores y administraciones públicas dentro de una misma hoja de ruta industrial. Según Recasens, se trata de “un plan agnóstico, holístico e integral”, concebido desde una visión industrial y tecnológica alejada de posiciones políticas.
Uno de los mensajes centrales del encuentro fue la necesidad de acelerar las inversiones en innovación y talento. El presidente de Anfac defendió que el sector ya no puede limitarse únicamente a la producción industrial tradicional. “Es muy importante invertir en chapa y plástico, sí, pero más importante es invertir en intangibles, innovación y talento”, señaló.
La transformación del sector automovilístico también representa una oportunidad económica para las pymes industriales y tecnológicas españolas. El desarrollo del ecosistema del coche eléctrico implica nuevas necesidades en software, baterías, conectividad, puntos de recarga, componentes electrónicos y servicios digitales. Según las estimaciones trasladadas durante el acto, la integración tecnológica del tejido productivo podría multiplicar por cinco el retorno económico para Catalunya durante la próxima década.
El vehículo eléctrico impulsa nuevas inversiones en España
El respaldo institucional es otro de los pilares del proyecto. El secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, aseguró que España trabaja para convertirse en el primer fabricante europeo de automóviles antes de tres años. “Estamos en construcción para convertirnos en el primer fabricante de coches de Europa de aquí a tres años”, afirmó.
El Ejecutivo considera que la colaboración público-privada está permitiendo acelerar la implantación del coche eléctrico y atraer inversiones estratégicas. Actualmente, España ya cuenta con importantes proyectos vinculados a la fabricación de baterías y vehículos electrificados, además de los programas de ayudas impulsados por los fondos europeos.
Brustenga destacó que el país ha conseguido posicionarse como ejemplo europeo gracias al desarrollo de distintos proyectos industriales conjuntos. También avanzó que el sistema de ayudas del plan Auto+ estará plenamente operativo antes del verano y que las ventas de vehículos electrificados ya han pasado del 10% al 20% del mercado.
Uno de los factores más relevantes para el sector es la llegada de fabricantes internacionales. Según explicó el secretario de Estado, cinco grandes grupos automovilísticos tradicionales han adaptado ya parte de su producción al vehículo eléctrico, mientras varias compañías chinas han comenzado a invertir en España. Entre ellas aparecen grupos como Chery, Leapmotor o BAIC, que desarrollarán proyectos vinculados a la fabricación de vehículos, componentes y baterías.
La entrada de fabricantes asiáticos refleja el creciente atractivo de España como centro industrial europeo para la movilidad eléctrica. El país combina capacidad productiva, red logística, experiencia automovilística y acceso a fondos europeos destinados a la transición energética y digital.
Durante el encuentro también participó Markus Haupt, CEO de Seat y Cupra, quien destacó el papel de modelos como el Cupra Raval dentro de esta transformación industrial. El directivo aseguró que iniciativas como el plan España Auto 2030 permiten consolidar proyectos estratégicos para el futuro de la automoción española. “El Cupra Raval es un verdadero actor de cambio en el sector del automóvil”, afirmó.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, defendió igualmente la necesidad de afrontar la transición energética como una oportunidad industrial y no como una amenaza. El dirigente subrayó que el desarrollo del coche eléctrico depende de dos elementos clave: precios accesibles y una red suficiente de puntos de recarga.








