Las pymes afrontan 2026 con crecimiento moderado y retos clave

La inversión mantendrá un tono positivo, aunque muy selectivo. Quienes decidan invertir lo harán principalmente para ganar eficiencia y competitividad.

ECONOMÍA & POLÍTICA26/01/2026EditorEditor
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economíaA nivel internacional, el consenso sitúa el crecimiento del PIB mundial en una horquilla próxima al 3,1%-3,3%

El año 2026 se presenta para las pequeñas y medianas empresas como un ejercicio de continuidad económica, marcado por un crecimiento moderado, una incertidumbre elevada y la consolidación de transformaciones estructurales que ya venían definiendo el ciclo económico reciente. El escenario base descarta una recesión global, pero también confirma que las tasas de expansión previas a la pandemia no volverán a corto plazo, obligando a las pymes y a los autónomos a operar en un entorno más exigente en términos de productividad, márgenes y capacidad de adaptación .

A nivel internacional, el consenso sitúa el crecimiento del PIB mundial en una horquilla próxima al 3,1%-3,3% en 2026, con una clara divergencia entre economías avanzadas y emergentes. Mientras estas últimas seguirán actuando como motor del crecimiento, Europa avanzará a un ritmo más lento, condicionada por problemas estructurales de competitividad, demografía y costes energéticos. Este contexto global tiene un impacto directo sobre las pymes españolas, especialmente aquellas con exposición al comercio exterior o integradas en cadenas de valor internacionales.

En el caso de España, las previsiones apuntan a un crecimiento del PIB de entre el 2,0% y el 2,3% en 2026, una cifra positiva pero inferior a la registrada en 2025. La demanda interna seguirá siendo el principal sostén de la actividad, apoyada en la mejora de los salarios reales y en una inflación más contenida, que se situaría en torno al 2,1%. Sin embargo, el informe advierte de señales de fatiga en determinados segmentos del consumo y de una actitud más prudente por parte de los hogares con mayor capacidad de ahorro, en un contexto de incertidumbre económica persistente .

La inversión empresarial mantendrá un tono positivo, aunque muy selectivo. Las pymes que decidan invertir lo harán principalmente para ganar eficiencia y competitividad, priorizando la modernización de maquinaria, la digitalización y los proyectos vinculados a la transición energética. En este punto, los fondos europeos Next Generation EU continúan siendo un factor de apoyo relevante, aunque su impacto se irá diluyendo progresivamente a medida que avance su ejecución.

Costes, talento y digitalización marcan la agenda empresarial

Uno de los mensajes más claros del documento es que el principal desafío para las pymes en 2026 no será la falta de actividad, sino la presión sobre los márgenes empresariales. Más del 57% de las empresas identifica el aumento de costes como su mayor preocupación, con especial incidencia de los costes laborales, señalados por prácticamente la mitad de las pymes. Este incremento se produce en un mercado laboral muy tensionado, donde el problema ya no es tanto crear empleo como encontrar perfiles adecuados, especialmente en sectores industriales, tecnológicos y de servicios avanzados.

En paralelo, el acceso a la financiación para pymes se mantendrá estable para la mayoría, aunque con un saldo de expectativas ligeramente negativo. Dos de cada diez empresas anticipan un empeoramiento de las condiciones de crédito, lo que refuerza la prudencia a la hora de acometer nuevas inversiones. En este contexto, la gestión financiera y la planificación cobran un papel estratégico para sostener el crecimiento sin comprometer la viabilidad a medio plazo.

La digitalización de las pymes y la adopción de la inteligencia artificial emergen como elementos diferenciales de competitividad. Casi la mitad de las pymes ya utiliza la IA o la está probando en proyectos piloto, y un porcentaje significativo prevé explorarla durante 2026. El informe subraya que la IA se integra con mayor rapidez en aquellas empresas que ya cuentan con una estrategia digital previa, lo que evidencia una brecha creciente entre empresas más avanzadas y aquellas con menor capacidad de inversión y talento digital.

En el ámbito sectorial, el turismo seguirá siendo uno de los pilares del crecimiento, aunque con un enfoque cada vez más orientado a calidad y valor añadido. La industria, por su parte, afronta un proceso de transformación profunda, especialmente en ramas como la automoción, la química o la agroalimentación, todas ellas afectadas por la regulación ambiental, los costes energéticos y la competencia internacional. Para las pymes industriales, el reto será combinar inversión, innovación y control de costes en un entorno menos predecible.

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