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El impacto de la DANA del 29 de octubre sigue afectando a la industria ferroviaria en Valencia, especialmente a las pequeñas y medianas empresas (pymes) proveedoras de Stadler, el fabricante suizo de material ferroviario. Aunque la planta principal de Stadler en Albuixech salió prácticamente indemne del desastre, 40 empresas proveedoras sufrieron graves daños en sus instalaciones y almacenes, lo que ha provocado retrasos en la producción, costos adicionales y problemas logísticos.
Los efectos de la inundación han repercutido en la cadena de suministro, obligando a Stadler a posponer 200.000 horas de producción y a retrasar la entrega de unos 50 pedidos entre uno y cinco meses. Para las pymes afectadas, esto ha significado pérdida de ingresos, inversiones adicionales para recuperar la operativa y la necesidad de encontrar soluciones alternativas para cumplir con sus contratos.
La riada dañó gravemente varios almacenes externos donde Stadler Valencia almacenaba componentes clave como motores diésel y bogies. Además, la destrucción de carreteras dificultó el acceso de unos 400 empleados a la planta, lo que agravó la situación logística. Pero el golpe más duro lo han recibido las pymes proveedoras, que han visto sus naves de producción y almacenes destruidos o inundados de lodo. La falta de materiales esenciales ha obligado a rediseñar la cadena de suministro y buscar nuevos proveedores, lo que ha incrementado los costos y generado incertidumbre sobre los plazos de entrega.
Los problemas derivados de la DANA en Valencia no solo han afectado a la filial española de Stadler, sino que forman parte de una crisis más amplia. La empresa suiza también sufrió graves inundaciones en Valais (Suiza) y Dürnrohr (Austria), lo que ha generado retrasos e interrupciones en su producción global.
En total, 350 millones de francos suizos (366 millones de euros) en ventas tuvieron que ser pospuestos hasta 2025 y 2026, impactando directamente a los proveedores y a la industria ferroviaria en Europa. Como resultado, las ventas de Stadler en 2024 cayeron un 10%, hasta 3.300 millones de francos suizos, y su margen de beneficios (EBIT) se redujo al 3,1%, dos puntos menos que en el ejercicio anterior.
Ante este panorama, las pymes proveedoras de Stadler en Valencia se enfrentan a un desafío doble: recuperar sus operaciones tras la DANA y adaptarse a una nueva estructura de costes y plazos de entrega. Muchas han tenido que invertir en reparaciones, maquinaria y reposición de stock, asumiendo gastos imprevistos en un contexto ya complejo por la inflación y la crisis global de suministros.
Para minimizar los retrasos, Stadler Valencia ha puesto en marcha un programa de recuperación, pero su éxito dependerá en gran medida de la capacidad de las pymes afectadas para reorganizar su producción y asegurar el abastecimiento de componentes esenciales. La resiliencia de estas empresas será clave para garantizar que los pedidos no sufran mayores retrasos y que la industria ferroviaria española mantenga su competitividad en los próximos años.
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