
Los retos que enfrentan las pymes españolas en materia de digitalización y acceso a la innovación coinciden con las debilidades reflejadas por el índice

En un momento en que la economía digital redefine las reglas del juego, las industrias creativas enfrentan un doble desafío: adaptarse a nuevas tecnologías y formar el talento capaz de dominarlas. No se trata solo de incorporar realidad virtual o inteligencia artificial a los procesos productivos, sino de construir ecosistemas donde esas herramientas se conviertan en soluciones reales, sostenibles y escalables. La realidad virtual (VR) ha dejado de ser una promesa lejana para convertirse en una plataforma transversal con aplicaciones que van del entretenimiento a la salud, pasando por la arquitectura, la educación o el turismo. Sin embargo, especialistas coinciden en que su expansión no depende exclusivamente de avances técnicos, sino de la capacidad de contar con profesionales que sepan conectar tecnología, diseño y necesidades concretas.
En ese marco, actores del sector creativo y educativo identifican en España una ventaja competitiva creciente: una comunidad sólida de estudios independientes, tecnólogos, artistas y escuelas especializadas que colaboran de manera activa. Es en esos entornos mixtos —más que en los grandes conglomerados— donde se están desarrollando soluciones innovadoras, con enfoque práctico y mirada internacional. Un ejemplo reciente de este enfoque pudo verse en el evento realizado el pasado 6 de mayo por Madrid in Game, una iniciativa del Ayuntamiento de Madrid, que pretende potenciar las capacidades creadoras, emprendedoras y competitivas de ciudadanos y profesionales en la industria del videojuego y la gamificación.
Allí participó Wonderland Studios, estudio especializado en experiencias inmersivas, cuya trayectoria incluye simulaciones quirúrgicas, recorridos virtuales y presentaciones inmersivas para ferias y licitaciones. Pero más allá de sus productos, lo relevante fue el enfoque compartido por su director técnico, Jorge Cerrada, también docente en Lightbox Academy. Durante su intervención, Cerrada abordó el vínculo entre desarrollo tecnológico y formación profesional. Reivindicó la importancia de una enseñanza conectada con la práctica y subrayó que el éxito de la industria dependerá, en gran medida, de su capacidad para generar talento con base en la experiencia real. “La satisfacción más grande es ver a los alumnos volar, verlos trabajando en la industria”, afirmó, dejando entrever una idea que circuló en más de una mesa de diálogo: la innovación tecnológica no será sostenible si no se construye a partir de personas formadas, motivadas y en contacto con el mercado.
La participación de Wonderland en Madrid in Game no solo ha sido una de los tantos actores que han pasado por este evento, sino la muestra de que el crecimiento de las tecnologías inmersivas juegan con potencial de ser clave dentro de los espacios formativos, cuando actúan en red con el sector privado. Para quienes trabajan desde pequeñas empresas tecnológicas o centros educativos, la conclusión es clara para Cerrada: el desarrollo de la VR —y de otras tecnologías aplicadas— pasa menos por tener grandes presupuestos y más por formar talento capaz de transformar necesidades en soluciones.

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