
Se trata de un formato formativo más breve y focalizado que los programas tradicionales, diseñado para ofrecer competencias concretas en un ámbito específico.

Los autónomos y pequeños empresarios en España atraviesan uno de los periodos más desafiantes de los últimos años. Según el Indicador CEPYME sobre la Situación de la Pyme del IV Trimestre de 2024, los costes operativos de las microempresas han aumentado un 25% desde 2019, alcanzando niveles récord. Esta escalada de costes ha llevado a la desaparición de 11.300 microempresas en los últimos cinco años, mientras que el resto del tejido empresarial ha logrado sostenerse o incluso crecer. Uno de los principales factores que han impulsado este incremento es el aumento del coste laboral, que ha crecido un 25,1% desde 2021. El continuo ajuste al alza del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que en 2025 ya alcanza 1.184 euros mensuales, ha impactado de forma significativa a las microempresas, donde este salario representa el 73,1% de la remuneración media bruta, muy por encima del 57,2% en empresas medianas.
El aumento del SMI y otros factores como el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) han hecho que muchas microempresas tengan serias dificultades para sostener sus niveles de empleo. De hecho, el crecimiento del empleo asalariado en estos negocios fue de solo 0,8% en 2024, muy por debajo del 3,2% registrado en pequeñas y medianas empresas. El peso del SMI en la estructura salarial de las microempresas también es considerablemente mayor en comparación con empresas de mayor tamaño. Mientras que en las medianas empresas el salario medio bruto es de aproximadamente 2.070 euros, en las microempresas se sitúa en torno a 1.620 euros, lo que reduce sus márgenes de beneficio y su capacidad para contratar más personal.
El encarecimiento de los insumos y servicios, que han registrado un incremento del 32,4% en los últimos cinco años. La energía, un insumo esencial para la operativa de muchas microempresas, ha subido un 77,8% desde 2019, impactando especialmente a sectores como la hostelería, el comercio y la manufactura. Además, el coste de otros bienes intermedios ha aumentado en promedio un 27,7%, lo que representa un desafío adicional para las empresas que dependen de estos productos para su actividad. En cuanto a los servicios, los incrementos más destacados han sido:
Otro de los retos clave para las microempresas es el acceso a financiación. Según el informe de CEPYME, en el cuarto trimestre de 2024, estas empresas pagaron un 4,69% de interés medio por financiación bancaria, una cifra superior a la que enfrentan las pequeñas y medianas empresas. El esfuerzo financiero por deuda comercial también ha seguido en aumento, con un crecimiento del 3,7% en el último año, lo que limita la capacidad de estas empresas para invertir, crecer o incluso mantenerse a flote.
A pesar de la gravedad de la situación, asociaciones como ATA llevan años reclamando políticas específicas para aliviar la carga de las microempresas. Actualmente, estos negocios soportan los mismos incrementos de costes que el resto de empresas, pero sin herramientas diferenciadas para hacerles frente. Con el actual escenario económico, más de la mitad de los negocios en España prevé subir los precios en 2025, lo que podría afectar la competitividad y el consumo. Para las microempresas, esta situación representa una encrucijada: trasladar estos incrementos al consumidor y arriesgarse a perder clientes o absorberlos y reducir aún más sus ya estrechos márgenes de beneficio, afirman varios analistas vinculados a Cepyme, consultados por este medio.

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Se trata de un formato formativo más breve y focalizado que los programas tradicionales, diseñado para ofrecer competencias concretas en un ámbito específico.