La industria argentina en alerta ante la rebaja arancelaria

Advierte que la medida afectará la producción y el empleo en el sector, ya golpeado por el comercio ilegal y la crisis económica que atraviesa el país

INTERNACIONAL25/03/2025EditorEditor
Javier Milei
Javier MileiPresidente de La República Argentina

La Unión Industrial Argentina (UIA) ha manifestado su preocupación por la reciente reducción de los aranceles a la importación de productos textiles, indumentaria y calzado anunciada por el Gobierno de Javier Milei. La entidad empresarial sostiene que esta medida podría afectar de manera significativa la producción nacional y la estabilidad del empleo en el sector. El Ejecutivo argentino informó que los aranceles de importación para ropa y calzado bajarán del 35% al 20%, mientras que los de telas pasarán del 26% al 18%. Además, los aranceles aplicados a hilados se reducirán a un rango de entre el 12% y el 16%. Algo que históricamente ha beneficiado las importaciones desde países asiáticos, especialmente China, con el que Milei había dicho no comerciaría. 

Desde el Gobierno, la decisión se justifica en la necesidad de reducir los costos en el mercado interno y fomentar una mayor competencia. Según datos oficiales, algunas prendas de marcas internacionales llegan a costar un 310% más en Argentina que en España y un 95% más que en Brasil. Sin embargo, la UIA cuestiona esta estrategia y advierte que los aumentos en el sector textil y de calzado han sido más moderados que en otros rubros de la economía. En su comunicado, la entidad señala que en febrero los precios de la vestimenta y el calzado subieron apenas un 0,4% con respecto a enero, lo que contrasta con el incremento generalizado en otros sectores.

A esto se suma un problema estructural que afecta a la industria: el comercio ilegal, el contrabando y la falsificación marcaria. Estos factores ya han golpeado a los fabricantes locales y podrían agravarse con una apertura comercial más amplia. La UIA también pone el foco en la pérdida de empleo. En 2023, 30.000 puestos de trabajo industriales desaparecieron en Argentina, de los cuales 10.000 pertenecían al sector textil, de indumentaria y calzado. Según la organización, una liberalización sin medidas de compensación podría acelerar esta tendencia y aumentar la informalidad laboral.

Brasil también apuesta por la reducción arancelaria

Mientras Argentina avanza con una política de reducción de aranceles en sectores industriales, Brasil ha tomado un camino similar con los productos de alimentación. La mayor economía de América Latina busca frenar el encarecimiento de los alimentos básicos, una problemática que está erosionando la popularidad del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. El Gobierno brasileño anunció la eliminación o reducción de los aranceles de entrada a nueve productos esenciales, entre ellos la carne (10,8%), el café (9%), el azúcar (14%), el maíz (7,2%), el aceite de girasol y de oliva (9%), las sardinas (32%), las galletas (16,2%) y la pasta (14,4%). Además, la cuota de importación de aceite de palma se duplicará.

Según el vicepresidente y ministro de Industria y Comercio, Geraldo Alckmin, la medida tiene como objetivo reducir los precios de los alimentos sin afectar la producción local, beneficiando así a los consumidores. Sin embargo, economistas han expresado escepticismo sobre el impacto real de la medida. Brasil es un productor líder de carne, café y azúcar, por lo que los efectos en los precios podrían ser limitados. Además, el encarecimiento de los alimentos responde a múltiples factores, como los fenómenos climáticos extremos que han afectado la producción local.

A pesar del crecimiento del PIB y una baja tasa de desempleo, la inflación sigue afectando el costo de vida en Brasil. En febrero, el índice de precios de alimentos y bebidas aumentó un 7,12% interanual, mientras que la inflación general alcanzó el 4,96%, superando el objetivo del 4,5% fijado por el gobierno. Este paquete de medidas comerciales coincide con el endurecimiento de las políticas arancelarias en Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump, lo que ha generado tensiones en el comercio internacional. Analistas señalan que a diferencia de Argentina, Brasil podría permitirse la flexibilización arancelaria, lo cual le serviría como una estrategia para futuras negociaciones con Washington.

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