
La lealtad a la marca no ha desaparecido; simplemente ha cambiado. Los clientes ya no se conforman con las recompensas tradicionales y buscan relaciones auténticas
El teletrabajo en España ha alcanzado su nivel más alto desde el fin de los confinamientos, con un 14,6% de los empleados desempeñando sus funciones de manera remota, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Este porcentaje refleja una tendencia en ascenso que no ha disminuido tras la pandemia, sino que se ha consolidado como un modelo laboral clave en muchos sectores. La normalización del trabajo en remoto ha sido impulsada por la demanda de los empleados de mejorar su conciliación entre la vida personal y laboral, según señala Oriol Mas, director general de Randstad Enterprise. Este fenómeno no solo ocurre en España, sino que también se observa en otros países desarrollados.
Antes del Covid-19, el teletrabajo tenía una presencia residual en España. En 2019, solo un 5% de los ocupados trabajaban desde casa más de la mitad de los días de la semana. Sin embargo, durante el confinamiento, esta cifra se disparó, convirtiéndose en la modalidad predominante. Aunque posteriormente descendió, los datos actuales demuestran que lejos de desaparecer, el trabajo híbrido ha llegado para quedarse.
El último Informe Workmonitor de Randstad, basado en más de 26.000 encuestas en 35 países, muestra un cambio en las prioridades de los trabajadores. Según el estudio 53% de los empleados renunciaría a su trabajo si este les impidiera disfrutar de su vida personal, mientras que 39,2% dejaría su puesto si no se atendieran sus demandas de flexibilidad laboral. Asimismo, el 39% de los empleados españoles estaría dispuesto a reducir su salario a cambio de un mayor equilibrio entre vida personal y profesional.
El 14,6% de los trabajadores que teletrabajan en España se divide en dos grupos casi iguales, 7,5% trabaja a distancia de forma habitual, es decir, más de la mitad de los días de la semana, mientras que 7,1% lo hace de manera ocasional, teletrabajando menos de la mitad de la semana. Por comunidades autónomas, Madrid se sitúa a la cabeza con un 25,9% de trabajadores en remoto. Dentro de este grupo, el 13,5% teletrabaja de forma habitual y el 12,4% ocasionalmente.
Después de Madrid, las regiones con mayor presencia de teletrabajo son Cataluña con el 16,2%, Comunitat Valenciana con el 14,4%, mientras que País Vasco alcanzó el 13,1% y Galicia el 12,4%. En el otro extremo, las regiones con menor índice de teletrabajo son La Rioja con 6,3%, Canarias, representando el 8,2%, Navarra (9%), Castilla y León (9,3%), y Región de Murcia (9,4%)
Las pequeñas y medianas empresas (pymes) han sido las más reticentes a la adopción del trabajo en remoto debido a limitaciones tecnológicas y culturales. Muchas todavía dependen de modelos presenciales tradicionales, aunque las grandes corporaciones han liderado el cambio hacia la flexibilidad laboral. Sin embargo, cada vez más pymes están adaptando sus estructuras para permitir el teletrabajo, lo que supone una ventaja competitiva en la captación y retención de talento. En un mercado donde la conciliación es clave para los empleados, ofrecer opciones híbridas se ha convertido en un factor determinante para atraer profesionales cualificados.
La lealtad a la marca no ha desaparecido; simplemente ha cambiado. Los clientes ya no se conforman con las recompensas tradicionales y buscan relaciones auténticas
En paralelo, Kutxabank ha anunciado la traspaso de acciones de Iberdrola a sus fundaciones accionistas (BBK, Kutxa y Vital) por un valor de 400 millones de euros
Busca fortalecer la producción y consumo de alimentos sostenibles, con medidas fiscales y campañas de promoción. El objetivo es triplicar el mercado
Según el documento, la fecha definitiva para el inicio de la facturación electrónica estará condicionada a la publicación de la orden que regulará el programa
A pesar del crecimiento del empleo en marzo, la CEOE pide proteger a las Pymes y remarca que las cifras no alcanzan los niveles de los dos años anteriores
La lealtad a la marca no ha desaparecido; simplemente ha cambiado. Los clientes ya no se conforman con las recompensas tradicionales y buscan relaciones auténticas