
El reducido tamaño medio de las empresas limita su capacidad, inversión en I+D+i y productividad. En los últimos años han aumentado los desincentivos al crecimiento
Las actividades con mayor vacantes sin cubrir son los servicios auxiliares, que representan un 11,7%. Les siguen comercio (11,4%), hostelería (10,2%) y construcción (6%)
ECONOMÍA & POLÍTICA04/10/2025
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Las vacantes laborales en España han llegado a un nivel histórico tras incrementarse un 40% en comparación con los registros previos a la pandemia. Según los datos publicados por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), actualmente existen más de 150.000 puestos sin cubrir, una situación que plantea un reto considerable para empresas de todos los tamaños, especialmente para las pymes que no cuentan con la misma capacidad de atracción de talento que las grandes corporaciones.
La mitad de estas vacantes acumula más de tres meses sin ser ocupada, lo que evidencia un desajuste creciente entre la oferta y la demanda laboral. Este fenómeno no se limita a sectores de baja cualificación, como la hostelería, sino que también afecta a áreas de alta especialización, como la ingeniería o las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Los expertos advierten de que esta brecha amenaza con ralentizar el crecimiento empresarial, pues “el problema no es que no se generen oportunidades, sino que no se encuentran perfiles dispuestos o preparados para cubrirlas”.
De acuerdo con los datos oficiales, las actividades con mayor volumen de vacantes son los servicios auxiliares, que representan un 11,7% de los puestos de difícil cobertura. Les siguen de cerca el comercio (11,4%), la hostelería (10,2%) y la construcción (6%). En el caso de las TIC, aunque su peso sobre el total es del 5%, la complejidad para cubrirlos es significativamente mayor, ya que requieren perfiles muy especializados. Este fenómeno responde a varios factores:
En comparación con países europeos como Alemania y Francia, donde la tasa de vacantes es del 2,5%, España se sitúa en el 2,8%. Aunque la diferencia pueda parecer leve, la tendencia en el mercado español es más acelerada y persistente.
El impacto es especialmente preocupante para las pequeñas y medianas empresas, que ya enfrentan limitaciones en el acceso al crédito y mayores dificultades para competir en condiciones de igualdad con grandes corporaciones. Un informe reciente del Banco de España señalaba que el encarecimiento de la financiación limita la capacidad de inversión de las pymes, un escenario que se agrava si no logran cubrir sus plantillas en tiempo y forma.
Los economistas apuntan que, de mantenerse esta dinámica, podría darse un efecto de “cuello de botella” en sectores estratégicos, repercutiendo en la productividad general del país. Además, el déficit de talento cualificado en ámbitos tecnológicos podría comprometer los objetivos de digitalización y modernización que marca la Agenda España Digital 2026.
En paralelo, la Encuesta Trimestral de Costes Laborales muestra que los salarios en el sector privado crecieron un 5,3% interanual en el primer trimestre de 2024, mientras que en el sector público lo hicieron en un 4,4%. Sin embargo, este incremento salarial no está logrando cerrar la brecha entre oferta y demanda, lo que pone de relieve la necesidad de una estrategia más amplia que combine formación, atracción de talento y retención de perfiles especializados.

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