
El reducido tamaño medio de las empresas limita su capacidad, inversión en I+D+i y productividad. En los últimos años han aumentado los desincentivos al crecimiento
El informe del FMI no propone revertir las políticas en curso, pero sí llama a la cautela, y subraya la necesidad de evitar una implementación uniforme
ECONOMÍA & POLÍTICA05/05/2025
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El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha encendido las alarmas en su último documento técnico sobre España, al advertir que la combinación de políticas laborales recientes, entre ellas la posible reducción de jornada, podría situar el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) por encima de los 1.250 euros mensuales. Actualmente, el SMI está fijado en 1.184 euros en 14 pagas, lo que ya representa un incremento acumulado del 61% desde 2018. De confirmarse las previsiones del organismo, el aumento superaría el 70%.
Según el FMI, la reducción del tiempo de trabajo puede tener efectos positivos en términos sociales, pero también genera “efectos ambiguos” sobre el empleo y la producción. Por ello, el personal técnico recomienda preservar el papel de la negociación colectiva, especialmente en lo referente a la distribución anual de las horas trabajadas y a la remuneración de las horas extraordinarias.
Este enfoque coincide con el análisis del Registro de Economistas Asesores Laborales (EAL), que en su informe Claves económicas sobre el Salario Mínimo y las Cotizaciones Sociales advierte de varios riesgos asociados a una subida adicional del SMI. Entre ellos destacan la destrucción de empleo, especialmente en colectivos vulnerables, la pérdida de competitividad, y un aumento de precios para mantener márgenes en las empresas.
Los ajustes por reducción de jornada podrían aumentar de forma indirecta el coste por hora trabajada. Como explicó Jesús Fernández-Bravo, presidente del EAL, esto se debe a que “la revalorización de la hora trabajada ocurre si se reduce la jornada laboral manteniendo o incrementando el salario mínimo, ya que el valor de cada hora de trabajo se incrementaría automáticamente”.
Desde el FMI, se subraya que este impacto sería acumulativo, reflejo de las políticas implementadas desde 2018, entre ellas los sucesivos aumentos del salario mínimo y los cambios en la normativa laboral. Todo ello configura un escenario complejo para los negocios de menor tamaño, particularmente las pymes y los autónomos con empleados, que ya están soportando un encarecimiento generalizado de los costes.
El EAL ha ofrecido algunas claves prácticas para que las empresas y autónomos puedan afrontar el nuevo entorno regulatorio. Entre sus principales recomendaciones se incluyen:
El informe del FMI no propone revertir las políticas en curso, pero sí llama a la cautela. En particular, subraya la necesidad de evitar una implementación uniforme de la reducción de jornada, debido a la heterogeneidad sectorial de la economía española. Sectores como la hostelería, el comercio o los servicios personales, con márgenes más ajustados, podrían ser los más afectados por estas medidas.
Este diagnóstico se produce cuando tres de cada cuatro empresas españolas reconocen que sus costes laborales aumentarán en 2025 si se aprueba la jornada reducida. Para muchas pymes, esto representa un desafío adicional en un entorno ya marcado por la inflación, la incertidumbre regulatoria y la competencia internacional.

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En 2025, el gasto vinculado a esta prestación registra un incremento interanual del 11%, superando por primera vez la barrera de los 17.000 millones de euros

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